22 septiembre 2017

Tramposos en la Maratón

Buenos días amigos de la Ruta,

El pasado domingo estuve en Medellín por segundo año consecutivo, aunque en esta oportunidad y por motivos de salud, tuve que limitarme a participar en la distancia de 21 kilómetros. Este hecho me permitió llegar a meta antes que los competidores de la Maratón, y poder ser espectador de varios sucesos "curiosos", por llamarlos de algún modo, que en otras ocasiones me hubieran pasado desapercibidos. Por citar algunos, corredores llegando a meta sin número (el chip iba integrado) pero reclamando insistentemente la medalla -"es que el número se me ha caído"-; corredores saliéndose de la ruta misteriosamente en medio de la nada; otros parados con la clara intención de meterse y que era notorio no podían ir delante de mí; o personas llegando a la meta con tiempos sub 3h en maratón con un físico y a un ritmo a todas luces imposible para hacer esa marca.

Con anterioridad ya he escrito varios artículos en prensa sobre la problemática de las trampas y malas artes en el deporte, y específicamente en la prueba de Maratón (deporte y juego limpio en LA ESTRELLA DE PANAMÁ), así como sobre el tema de los corredores que lo hacen sin inscribirse, los denominados Bandit Runners (artículo en SPORTS & HEALTH y otro en LA ESTRELLA DE PANAMÁ), pero lo ocurrido recientemente en la última edición de la Maratón de Ciudad de México (CDMX), ha sido de tal calibre y gravedad, que creo merece una reflexión por parte de todos aquellos que amamos y respetamos esta mítica distancia.


Hacer trampas en la prueba de Maratón no es algo novedoso, sino que hay una larga trayectoria de casos a cual más pintoresco (tramposos célebres del Maratón en CORREDORES POPULARES). El caso más frecuente con diferencia es el de no completar la totalidad del recorrido, pero a pesar de ello, hacer ver que si se hizo y cruzar la meta. Dentro de este grupo de "corredores", por llamarlos de algún modo, habría que diferenciar a aquellos que parten con la idea de correr toda la distancia pero que por cansacio, problemas físicos u otras circunstancias, no son capaces de completar toda la ruta oficial, y su frustración los lleva a acortar, de lo cual se arrepienten posteriormente, de aquellos otros que con total premeditación y alevosía planifican una estrategia para engañar al organizador, examinando en que parte de la ruta recortar, e incluso valerse hasta de medios de locomoción como autos, buses o metro para llegar a su punto de destino. Aquí estamos hablando ya de otra cosa muy distinta, en mi opinión censurable al 100%.

Volviendo al Maratón CDMX, y aunque hay alguna diferencia en los números que se mencionan por los diferentes medios de prensa, se ha certificado por la organización que un 36% de los participantes no completaron la distancia en su totalidad, al no tener registro de sus tiempos en alguno de los puntos de control instalados en la ruta. Eso nos lleva a una cifra que supera los 10,000 corredores. Como todo en esta vida, la tecnología por muy avanzada que sea siempre puede presentar fallos, y es entendible que si hay 10 puntos de paso alguien pueda no aparecer en alguno de ellos por existir un problema puntual con el chip. Pero lo llamativo del caso es que para muchos de los corredores descalificados es como si hubieran pasado parte de la carrera en un agujero negro o se los hubiera devorado el triángulo de las Bermudas, apareciendo solo en los puntos de control de comienzo de la carrera y en la meta. Algo mucho más propio de los actos de magia de David Copperfield que de una prueba atlética.


Especialmente curioso es el caso de aquellos corredores que lograron con su tiempo clasificar para la prestigiosa Maratón de Boston. Según el organizador, de los 1,296 que lograron el tiempo requerido según su sexo y categoría de edad, 899 no completaron al menos uno de los puntos de control, y finalmente 691 fueron descalificados, al comprobarse adicional a los puntos de paso, fotografías y vídeos del evento. Estamos hablando de más de un 50%. No se trata de un asunto residual. 

El problema ha llegado a ser de tal magnitud en la CDMX que los propios corredores han sido los que se han organizado para descubrir y exponer a la luz pública a los teóricos "tramposos", creando páginas como CAZA TRAMPOSOS y YA SE CANSARON, donde se pueden ver algunos casos que realmente dan lástima del grado de bajeza y falta de autoestima al que pueden llegar algunas personas. Aunque la mayoría de los casos dan pena, hay otros que por la ingenuidad de la gente, y las excusas tan peregrinas que dan los afectados, lo que provocan es risa. Estas páginas siguen el concepto iniciado por un web muy famoso que se dedica a investigar este tipo de actuaciones e ilegalidades llamado MARATHON INVESTIGATION.

No hay que bucear mucho en la red sobre la pasada Maratón CDMX para encontrar referencias sobre este tema, por lo que solo os copio alguno de los muchos enlaces disponibles:















El caso de la Maratón de CDMX solo es una muestra de algo que está bastante extendido en muchas pruebas a nivel mundial, como se puede leer en esta nota sobre la Maratón de la Marina, donde también se detectaron más de 100 casos irregulares (MARATÓN DE LA MARINA). Otro caso que fue portada a nivel internacional fue el del Maratón de Xiamen, donde 30 de los 100 primeros clasificados fueron finalmente descalificados por tramposos (MARCA).


Adicional a recortar la ruta, otro de los modos habituales de hacer trampa en los Maratones es correr con el número de otra persona para que esta pueda realizar un tiempo que de otro modo no lograría, lo cual es bastante frecuente cuando se trata de obtener un registro para Boston. También se están detectando casos en los que varios corredores se pasan el número durante el recorrido, como si se tratase de una carrera de relevos. Esto ha sucedido por ejemplo el pasado fin de semana en la Maratón de Pekin, como recoge la noticia del diario MARCA, ante lo que los organizadores están amenazando incluso con sanciones de por vida. Y es que los Chinos no se andan por las ramas, a diferencia de lo que sucede en otras latitudes, como lamentablemente nuestro país, donde al tramposo por lo general se le venera por "juega vivo", en vez de sufrir el rechazo y desaprobación de la sociedad como sería lo normal.

Al maratonista que se esfuerza madrugando la mayoría de los días y entrena duro durante meses, sufriendo las inclemencias del clima y padeciendo lesiones, con el sano objetivo de completar una maratón, sea en el tiempo que sea, corriendo o caminando, pero de manera legal, le resulta incomprensible los motivos que pueden llevar a alguien a hacer este tipo de trampas y la satisfacción que ello le pueda producir. Lo más curioso es que precisamente los tramposos en vez de mantener después de la prueba un bajo perfil, se jactan de ello en las diferentes RRSS subiendo fotos satisfechos con su medalla en el pecho, e incluso acompañando capturas de sus tiempos de paso, que son precisamente los que la mayoría de las veces los delatan. Así se ven corredores que en teoría corren algunos de los tramos a ritmo de récord del mundo, o que al no percatarse de que el tiempo del reloj de meta no es el de su tiempo chip, consiguen unas marcas imposibles para su desempeño habitual.


Cuando se descubre alguno de estos casos por lo general el infractor de partida niega la mayor, y se inventa excusas a cual más rocambolesca para intentar justificar lo injustificable. Lo más lamentable es que muchos de ellos son personajes públicos, como sucedió con el gobernador de Tabasco y candidato a las elecciones generales de México, Roberto Madrazo, el cual afirmó haber competido y finalizado en el maratón de Berlín. Su historia quedó rápidamente desmontada, ya que no se registró su paso en la mayoría de los puestos de control, y sus tiempos eran totalmente imposibles, habiendo supuestamente tardado solo 21 minutos en recorrer 15 kilómetros. Son muy pocos los que ante la evidencia irrefutable, dan finalmente la cara, asumen su culpa y reconocen la trampa, como sucedió con esta corredora que llegó de segunda en la Media maratón de Fort Lauderdale y que fue descubierta por la data de su propio GPS (nota de PUBLIMETRO).


En Panamá, como en todos los países, no somos ajenos a este tipo de conductas, y han sido muy comentados varios casos incluso en prensa escrita. Lo cierto es que si queremos mantener el espíritu y la limpieza del Maratón todos debemos poner de nuestra parte, desde los organizadores a los atletas, con el fin no de erradicar, porque eso va a ser imposible, pero si de limitar al máximo este tipo de conductas, tanto ilegales desde un punto de vista reglamentario, como censurables desde un punto de vista ético. 

Saludos y nos vemos en la Ruta!


FER


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