18 julio 2016

Correr sin inscribirse: Bandit Runners

Buen lunes amig@s,

Excelente fin de semana el que pasé con Tere por El Valle de Antón, aunque se fue volando. Me encanta El Valle y allí se vive a otro ritmo, mucho más relajado y tranquilo que el de la ciudad. Tuvimos tiempo para todo, paseos, turismo, descanso, gastronomía y como no podía faltar, también algo de running (reconozco que somos unos birriosos). A diferencia de la capital donde tienes que madrugar para no acabar envuelto en sudor, la climatología del Valle nos permitió salir a correr a las 8.30 am sin ningún tipo de problema, inclusive hasta se notaba fresquito. En cierto modo fue una especie de liberación personal, ya que la última vez que había estado en El Valle en agosto del año pasado corriendo en La Rana me hice el esguince de tobillo que me tuvo meses con la pata coja, así que debía superar ese mal recuerdo. 

Cada día me convenzo más de que un día agarro mis "tiliches" y me mudo para el interior a vivir tranquilo, cultivando un huertito y criando gallinitas jajaja. Regresar a la ciudad y a los tranques de nuevo hoy ha sido brutal, como si un tren me hubiera pasado por encima, no una sino varias veces. 

En cuanto a las colaboraciones sobre running que publico en medios, ayer salió en LA ESTRELLA DE PANAMÁ un artículo sobre el tema de los Bandit Runners. Si estáis interesados podéis ver el artículo en línea en el web del periódico en este ENLACE, la página completa en la imagen inserta a continuación, o como texto sencillo al final de la entrada. 

Correr sin inscribirse

Saludos y nos vemos en la Ruta!

FER


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BANDIT RUNNERS, los corredores de la polémica

En muchos de los principales eventos de competencia de ruta internacionales, sobre todo de distancia de maratón, se está popularizando durante los últimos años un fenómeno conocido en la terminología anglosajona como bandit runners. Esta denominación se aplica de manera general a cualquier corredor que sin estar inscrito formalmente en una competencia ingresa a la misma en algún punto del recorrido, actuando de hecho como si fuera un competidor oficial.

Visto en abstracto, en principio se pudiera pensar que este tipo de conductas serían casos muy puntuales que en poco o nada deberían afectar el desarrollo de una competencia, pero en realidad el tema de los bandit runners ha generado últimamente una gran polémica y confrontación entre organizadores y corredores, tanto entre los que están a favor de su existencia como en contra. Prueba de ello es que en los medios de prensa, incluso generalistas, y en las diferentes redes sociales, es frecuente encontrar noticias referidas a esta problemática y acalorados debates sobre los motivos que justifican o no la presencia en las carreras de bandit runners.

EL CASO DE BOSTON

Quizás el caso más famoso hasta la fecha, y que fue destacado en las principales cadenas de televisión, sea el de la estadounidense Kara Bonneau, que participó en la prestigiosa Maratón de Boston hace dos años. Boston no solo es la decana de las maratones con 120 ediciones celebradas, sino que tiene la particularidad de que para poder participar los cupos no se asignan por sorteo. A los atletas se les exige obtener una marca mínima realizada en otra maratón durante el año anterior, lo que supone que en Boston no corre quien quiere, sino solo los mejores atletas de cada categoría de edad. Por este motivo muchos maratonistas, incluso corredores expertos que han podido completar con anterioridad otras famosas maratones como Nueva York, Chicago, Berlín o Londres, no tienen el nivel adecuado para participar en Boston, al menos de manera oficial.

Bonneau se sentía tan orgullosa de haber clasificado para correr la Maratón de Boston en el 2014 que cuando retiró su paquete de carrera antes de la prueba, subió a sus redes sociales una foto del número que portaría en el pecho durante la carrera, el 14285. La sorpresa fue mayúscula para Bonneau cuando días después de la prueba, y mientras consultaba en línea las fotos que estaban disponibles de su carrera y llegada a meta, encontró que con su mismo número aparecían fotografías de otros cuatro corredores diferentes, para ella totalmente desconocidos. Este suceso sacó a la luz pública el hecho de que numerosos corredores que no habían logrado clasificar al evento utilizaron programas digitales para reproducir falsificaciones del número de Bonneau y de otros participantes, logrando de este modo ser de la partida de manera fraudulenta sin ser descubiertos por la organización.

MOTIVACIONES DIFERENTES

Bajo el concepto genérico de bandit runners se esconden supuestos y motivaciones muy diferentes. El caso extremo es el de aquellos corredores que siempre corren en competencias sin registrarse, ya que no quieren pagar el costo de la inscripción. Defienden esta práctica apelando a la misma naturaleza del running como sinónimo de libertad. Según ellos, nadie debería tener el derecho de decidir dónde se puede o no correr, especialmente si se trata de lugares y vías públicas. Su principal argumento es que  la calle es de todos. Suelen ser personas que no solo no se esconden, sino que alardean de sus logros haciendo incluso proselitismo de ello colgando fotos en las redes sociales.

Pero la gran mayoría de bandit runners lo son solo de manera ocasional. Generalmente se trata de personas que usualmente pagan la inscripción y se registran formalmente a los eventos, pero por algún motivo en particular, en alguna prueba no lo hicieron. En este cajón desastre se encontrarían una pluralidad de supuestos que van desde aquellas personas que no tienen la capacidad económica para pagar una inscripción elevada, aquellos que si quisieron inscribirse pero se quedaron por fuera al acabarse el máximo de cupos de la prueba, y hasta corredores que teniendo la disponibilidad económica y la oportunidad para inscribirse, no lo hicieron sencillamente porque su único objetivo era el de acompañar a algún familiar o amigo durante parte de la competencia sin ánimo de engañar al organizador.

HABLAN LOS ORGANIZADORES

La mayoría de los organizadores de eventos de running se muestran totalmente contrarios a este tipo de conductas, esgrimiendo que la presencia de bandit runners participando dentro de un evento organizado sin estar registrados, en primer lugar es un agravio para aquellos que sí pagaron, y adicional como organizadores, les complica diferentes aspectos de la logística. Y es que un organizador, sobre todo en pruebas multitudinarias, hace sus previsiones del espacio por donde correr, seguridad, asistencia médica, baños portátiles, hidratación, control de carrera, toma de tiempos, medallas y temas afines en consideración al número de participantes inscritos. Un alto porcentaje de bandit runners en una prueba puede provocar por ejemplo que se agote la hidratación durante la ruta de manera anticipada, complicar la elaboración de los resultados al haber múltiples corredores con el mismo número, o que cuando lleguen los últimos participantes a la meta se hayan acabado las medallas y otros premios que se repartan.

Los organizadores señalan que, si bien es cierto el argumento de que los espacios públicos como las calles o parques suelen ser de uso libre, no lo es menos que cuando se organizan carreras el promotor está obligado a conseguir de las autoridades respectivas los consiguientes permisos para tener el uso privativo de esas áreas de manera temporal, igual que se hace en los conciertos u otros tipos de espectáculos al aire libre. Adicional los organizadores hacen énfasis en que el otorgamiento de estos permisos está sujeto generalmente al cumplimiento de estrictas condiciones, como el pago de un canon y la contratación de un seguro de responsabilidad por daños.

En la mayoría de las pruebas, incluyendo los eventos a nivel local, la presencia de bandit runners es todavía minoritaria, pero en determinadas competencias de carácter internacional los organizadores están ya implementando medidas para evitar su participación colocando agentes de seguridad tanto en la salida como durante el recorrido para sacarlos incluso a la fuerza. Esto ha originado conflictos que han acabado con enfrentamientos físicos y hasta denuncias ante las autoridades competentes, circunstancias ambas que deberían estar alejadas de lo que debe ser una sana actividad deportiva como es correr.        

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