07 agosto 2017

Júbilo del Corredor

Buen lunes compañer@s de la Ruta,

Ayer se celebró en la ciudad capital la Carrera BAC Pro Niñez a la que acudí esta vez de espectador. La verdad disfruté mucho animando a los participantes y conversando con otros runners, que al igual que yo, no se vistieron de corto y solo estaban viendo la carrera. Mucho nivel en ambas distancias, los 5 y 10 kilómetros, no se puede negar que la presencia de corredores extranjeros y de los élites locales hace saltar chispas sobre el asfalto. Para este próximo fin de semana coinciden al menos que yo sepa cuatro carreras entre la capital y alrededores, así que de nuevo, habrá "salsa pal pescao". Muchos éxitos a todos los que compitan en alguno de esos eventos, y los que entrenen, pues igualmente a gozar de cada zancada.

Tema aparte, ya está disponible la revista SPORTS & HEALTH edición agosto de 2017, en la que publiqué un artículo sobre el Júbilo del Corredor, incluyendo opiniones y experiencias recibidas de otros corredores. 


Si estáis interesados podéis ver el artículo en línea en este ENLACE, en las imágenes insertas a continuación, o en modo de texto sencillo al final de la entrada.





Saludos y nos vemos en la Ruta!


FER



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EL JÚBILO DEL CORREDOR, ¿MITO O REALIDAD?

Por Fernando Revuelta

La popularización en la última década de las redes sociales nos está permitiendo recibir de primera mano y al instante, cientos de imágenes de personas que después de realizar ejercicio físico, en el caso que nos ocupa después de correr, se muestran en sus fotografías alegres y eufóricos, aunque el entrenamiento o competencia completado haya sido desde un punto de vista físico extenuante.

Este llamado “júbilo o euforia del corredor” ha intentado ser explicado a través de análisis y estudios científicos, en la mayoría de los casos señalando a las endorfinas como las causantes de dicho estado de excitación. Algunos han llegado incluso más lejos, afirmando que el “júbilo del corredor” se puede comparar en algunos casos hasta con el placer producido por un orgasmo. Personalmente, y de mi experiencia ya por cuatro décadas en el running, se me antoja algo complicado equiparar ambas situaciones, pero lo que no se puede negar es que más allá del aspecto psicológico y de motivación que uno pueda desarrollar cuando corre, hay fenómenos fisiológicos que tienen influencia decisiva en nuestro estado de ánimo.

LAS ENDORFINAS

Los investigadores han venido constatando que cuando corremos por un tiempo prolongado, como ejercicio físico que es, se origina en nuestro organismo una lógica sensación de fatiga y estrés, ante lo cual el cuerpo reacciona liberando determinadas sustancias. Entre estas sustancias están las endorfinas, proteínas que se originan en la hipófisis del cerebro. Las endorfinas aumentan la sensación de euforia, de alegría y de bienestar, ya que funcionan de manera temporal como analgésicos naturales, inhibiendo el dolor. Desde este punto de vista, las endorfinas serían comparables a sustancias dopantes como la morfina o la heroína, excluyendo por supuesto los efectos negativos colaterales que estás conllevan.

Recientemente se han realizado estudios, incluso con roedores, que han puesto el foco en otra sustancia diferente, la anandamida. Este compuesto contribuiría a la reducción de la ansiedad y la tolerancia al dolor al completar un ejercicio físico de larga duración. Otros investigadores señalan en cambio a la leptina como la causante de la euforia del corredor, una hormona responsable de regular el apetito de las personas.

¿PLACER O DOLOR?

Entre los motivos que sirven de atracción para que cada día nuevas personas se acerquen al running y lo conviertan en una rutina habitual en sus vidas, se suele mencionar que se trata de una modalidad divertida y que provoca muchas satisfacciones. Pero por otro lado, también abundan en las redes y páginas de internet relatos en los que los corredores mencionan de manera reiterada durante sus entrenamientos y competencias las palabras “dolor”, “sufrimiento”, “fatiga” y “agotamiento”. ¿Es entonces el running sinónimo de placer o de dolor? Y de sentirse placer, ¿cuándo se siente más, durante el ejercicio o al terminar? Veamos que piensan algunos experimentados corredores del patio.

Para Félix G. Montilla, “correr es el espacio para conversar contigo y reorganizar metas. Definitivamente la sensación al terminar suele ser más reconfortante”. A Sibila Ortiz le encanta el mood antes y después, “el durante es solo la forma de llegar al después, es social, es físico, es mental, es divertido”. “Mientras corro converso conmigo y me siento libre, viva”, afirma Leticia Cisnes, “me ayuda a reorganizar ideas y no sé por qué le encuentro mejor solución. Es algo físico y mental”.

Julián H. Montes Franco señala que le gusta correr, “ya que es la forma en que disfruto estar sólo y compartir con la naturaleza. Disfruto al terminar cada ruta y la sensación esa al terminar. En algunos momentos la mente me quiere boicotear mi carrera, tengo que meterle al aspecto físico”. Yadira Ortega tiene su particular visión del running, “esa soledad que llega cuando estas embarcado en una larga distancia; discutes, conversas, dialogas y llegas a grandes acuerdos contigo, que cruzar la meta es parte de toda la trama. Y pues yo disfruto todo el momento: antes, durante y después”. Dick De León, fisioterapeuta de profesión lo tiene claro: “la sensación después es un nirvana apocalíptico ocasionado por la cantidad de droga natural producida por tu cerebro y que deriva en ese estado físico mental de placer”. En el mismo sentido se expresa María Acosta, “durante es un momento para conversarme, retarme, nivelarme, no hay nada negativo en mente, y después hay satisfacción; todo esto desencadenado por la endorfinas”. La Dra. Jessica Correa también se inclina por el componente químico del proceso, sin demeritar el aspecto psicológico, “es el resultado de la segregación de endorfinas producidas por mi cuerpo al correr; me generan bienestar y energía; lo siento justo al terminar el entreno”.

Correr le hace sentirse libre a Laura Itzel Carmona, “además es mi tiempo a solas conmigo misma mientras voy haciendo algo que me fascina. Me siento mucho mejor cuando termino mi corrida, me da mucha satisfacción”. A Betzi Ocalagan le fascina cuando corre sola, “me encantan mis solo run! Pienso, arreglo mi semana y me relajo totalmente; en grupo depende, si quiero mejorar el pace busco a los corre caminos más rápidos que yo”.

Cuando corro agradezco a Dios que puedo hacerlo”, nos comparte Isabel Loayza de Reyes: “me encontré con este deporte a mis 45 años y he tenido tantas satisfacciones; ser motivo de inspiración a otros que como yo no hacían nada de nada y encontrar salud es algo que me motiva a salir todos los días a entrenar y a correr; ver a mi familia estar orgullosos de mi aunque yo no suba al podio, porque mi podio es conmigo misma, mis medallas mi salud y premio seguir viviendo bien y feliz”. Su buena amiga Lizette Luzcando De Alzamora añora correr: “hace ya un año y tanto que no corro por circunstancias particulares, después de estar haciéndolo desde mediados del 2012, y realmente la ausencia de todas las sensaciones que te da el running me hacen tanta falta. Cuando corría era feliz, tanto mientras corría, como cuando llegaba al final del training, ya que durante el mismo la liberación de tanta carga y tener tu mente clara te hacen analizar muchas cosas, y más cuando son más de 10 kilómetros y al final lograste un objetivo más, que por lo general están encaminados en mi caso a salud y pasarla bien”.

En mi caso creo que me siento bien al correr por una combinación en mi cuerpo, tanto mental como física”, comenta Jennyfer Vasquez: “al principio lo hice por salud, lo cual fue 100 por ciento efectivo, y por ese solo hecho le encontré el placer y se convirtió en la unión de las dos cosas; el beneficio que causa a mi cuerpo desprende hormonas que hacen que mi mente ame correr; en mi caso me siento mejor al terminar de correr o luego de los entrenos, porque en las carreras o entrenos hay veces que me hago esa pregunta ¿Qué hago yo aquí?, aunque encontramos respuesta inmediata, ya que al terminar lo comprendemos todo y nos sentimos vencedores del reto aunque lleguemos de ultimo”. Rosa Acosta por su parte, al correr se siente libre, tranquila, despejada: “cuando termino mi entrenamiento me siento realizada, como si hubiese ganado algo grande, me siento feliz; y eso que no soy corredora profesional, pero al hacerlo libero todo el estrés del trabajo y desde que corro ya no me da migraña”.

A modo de resumen, e independientemente de la motivación que cada uno de los corredores siente, creo que de las opiniones expresadas se puede deducir que el llamado “júbilo del corredor” es algo muy real, y todos en mayor o menor grado lo sentimos al practicar esta maravillosa afición que llamamos running.

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