28 agosto 2016

Las Manías del Corredor

Buen domingo amig@s,

Recién salido del horno, os comparto el último artículo que he publicado hoy mismo en LA ESTRELLA DE PANAMÁ con relación a esas costumbres, rituales y supersticiones que a veces tenemos los corredores.

Podéis consultar el artículo en línea en este ENLACE, ver la página completa en la imagen inserta a continuación, o leer el texto íntegro en modo sencillo al final de la entrada.

Ritos y supersticiones runners

Saludos y nos vemos en la Ruta!

FER


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LAS MANÍAS DEL CORREDOR

Rituales y supersticiones más frecuentes entre los runners

En los últimos meses me ha sucedido varias veces que cuando algún desconocido se entera que soy corredor habitual, reacciona diciendo que “los corredores si sois raros y maniáticos”. Según el diccionario de la Real Academia Española, manía se define como  “preocupación caprichosa y a veces extravagante por un tema o cosa determinados” y “afición exagerada por alguien o algo”, siendo sinónimo de términos como obsesión, excentricidad o rareza.

Los comentarios antes citados me han hecho plantearme la duda de si la sociedad tiene una percepción verdadera de nosotros, o si por el contrario, los medios de comunicación y especialmente las redes sociales están generando una idea equivocada de nuestras rutinas y modos de actuación.

Después de analizar el tema y conversarlo con amigos corredores, la conclusión a la que hemos llegado es que, si bien tenemos ciertas rutinas y costumbres particulares, no diferimos mucho en este tema respecto de la población en general. Hay un gran porcentaje de personas que no realizan actividad física, que en su vida diaria tienen obsesión por objetos o creen en supersticiones, y entre los deportistas también son numerosos los casos, incluso de figuras de primera línea mundial.

Así por ejemplo, el tenista Rafael Nadal cada vez que bebe de sus botellas lo hace en el mismo orden y las ubica con tremenda precisión, poniendo cuidado de que las etiquetas queden mirando hacía la cancha. Adicional, siempre salta a la pista iniciando con una carrerita, en los cambios de lado se apura para cruzar la red antes que su adversario y en cada punto se ajusta la parte trasera de su pantalón. Por su parte, el astro argentino Lionel Messi tiene como costumbre salir el último de su equipo del túnel de vestuarios, aunque para ello tenga que esperar a algún compañero retrasado. El basquetbolista Michael Jordan, que en sus inicios jugó con gran éxito para la Universidad de Carolina del Norte, mientras defendió en la NBA los colores de los Chicago Bulls y de Washington Wizards portó debajo del uniforme la camiseta de su antigua universidad, ya que le daba suerte. Para terminar, y en lo que se refiere a los colores, el golfista Tiger Woods suele usar suéter de color rojo en las ocasiones especiales, ya que con ese color ha alcanzado muchos de sus éxitos deportivos.

SUPERSTICIONES PERSONALES

El hombre no deja de ser un animal de costumbres, y entre los corredores son frecuentes algunos rituales que en poco o nada tienen una base o justificación que suponga mejora en el rendimiento físico. Así por ejemplo, y a la hora de colocarse el chip de control de tiempo en la zapatilla, un gran porcentaje de los corredores lo ubica siempre en el mismo pie, aunque como es obvio, haga su función de igual manera independientemente del lado en el que se coloque, adicional a que, después de miles de zancadas, sería imposible prever qué pie cruzará antes la línea de meta. Otra conducta usual es que la mayoría de los corredores al momento de ponerse las zapatillas y de hacer la lazada, inicia siempre con el mismo pie, generalmente el derecho, aunque lo haga de manera totalmente inconsciente.

Tener amuletos y fetiches también es habitual para muchos corredores, bien se trate de alguna prenda del uniforme, zapatillas u otro tipo de accesorios. El corredor para sus citas importantes confiará en aquel uniforme, medias o zapatillas con las que consiguió sus mejores actuaciones, a pesar de que a veces no estén ya en óptimas condiciones. Siguiendo esta idea, casi todos los corredores tenemos nuestros “calcetines de la suerte”, que aunque ya viejitos, no queremos desechar y guardamos como oro en polvo. Otras veces son colgantes, medallas u otras joyas las que asociamos a tener éxito, o al menos a sentirnos protegidos de accidentes cuando las portamos, y si se nos olvida usarlas sentimos que no estamos completos. Optar por determinado color asociado al triunfo también es costumbre, aunque en cambio, casi todos los corredores cuando compramos un par nuevo de zapatillas, optamos por un color diferente al de las últimas adquiridas. Aquí incluye seguramente el tema de la moda y la apariencia, para que los demás sepan que tenemos calzado nuevo. Otra manía se refiere a usar siempre los mismos imperdibles, aunque en cada prueba nos entreguen unos diferentes, ponernos en la camiseta nuestros números de competencia milimétricamente centrados, o guardarlos celosamente después del evento ya sin uso a modo de recuerdo.

En cuanto a las pruebas y recorridos, cada corredor tiene sus preferencias, sin que el perfil, la belleza del lugar o la seguridad sean conceptos que realmente influyan a la hora de la elección. Igual sucede con el sentido en el que se corre, ya que generalmente cada circuito optaremos por iniciarlo siempre del mismo lado.

Todo lo que se ha mencionado anteriormente asociado al éxito, funciona en sentido contrario respecto del fracaso, ya que con que una vez algo que hayamos usado nos haya incomodado o simplemente hayamos tenido ese día un mal desempeño, lo asociaremos a un mal recuerdo y tenderemos a descartarlo a la hora de seleccionar nuestro equipamiento.

RUTINAS CON FUNDAMENTO

A diferencia de las supersticiones y manías mencionadas en los párrafos anteriores, entre los corredores hay ciertas costumbres que se siguen de manera mayoritaria y a las que sí se puede encontrar justificación para su existencia.

Respecto de la alimentación, y de modo previo a participar en una competencia de fondo como puede ser un maratón, es tradición comer pasta, y de hecho muchos organizadores programan la “cena de la pasta” como una actividad dentro de su agenda oficial. La razón de ello es lo que se conoce en la terminología anglosajona como carbo loading, la recarga de los depósitos de energía de nuestro cuerpo. Asociado también a la comida, la mayoría de los corredores sigue casi siempre una misma rutina de desayuno el día de la carrera, seleccionando aquellos alimentos que ya ha ingerido en ocasiones anteriores y que le han funcionado mejor, ya que no hace ningún sentido probar cosas nuevas que pudieran dificultar una correcta digestión. Quizás otras personas nos puedan considerar maniáticos, pero nuestro organismo es muy sensible ante la realización de un esfuerzo físico intenso, y los pequeños detalles pueden hacer la gran diferencia entre tener éxito o un rotundo fracaso. Puede resultar complicado explicar a alguien no habituado a este mundillo que no todas las bebidas deportivas son iguales o que si pedimos que nos compren una marca y sabor específico de mermelada no es por molestar.

Los horarios en los que los corredores solemos practicar es otro de los hechos que llama más la atención a terceros. ¿Cómo es posible que madrugando durante los días laborables, llegue el fin de semana y nos levantemos a las 3 o 4 de la mañana para correr nuestros fondos? Esto tiene mucho que ver a nivel local con las extremas condiciones de temperatura y humedad con las que contamos, lo que obliga a iniciar temprano, todavía en horas nocturnas, para dentro de lo posible completar la mayor parte del entrenamiento antes de la salida del sol. Pueden creerme que a los corredores nos gusta dormir como a todas las personas; no somos masoquistas, pero el nivel atlético al que cada uno queremos llegar nos impone entre otros este sacrificio.

Para finalizar, una de nuestras costumbres más atípicas es lo que se denomina automotivación. No es extraño, sobre todo cuando el corredor realiza un esfuerzo intenso, que él mismo se anime gritando en voz alta desde palabras sueltas como un sencillo “venga” o “vamos”, a arengas más complejas que causan perplejidad entre las personas que están en los alrededores y nos ven hablando solos. En otras ocasiones el corredor va escuchando música con sus auriculares y se deja llevar por el momento cantando a viva voz los temas de su preferencia, sin darse cuenta del alto volumen al que lo hace o si desafina como si estuviera en un karaoke casero.

La próxima vez que vea un corredor a las 5 de la madrugada corriendo en solitario bajo un aguacero pero cantando feliz, no piense que está loco o es un bicho raro, sencillamente es alguien que ama y disfruta esta pasión a la que llamamos running.

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