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08 agosto 2018

Plogging, el Running ecológico

Buen ombligo de semana amig@s,

Os comparto algo de lectura, en este caso sobre el Plogging, una nueva modalidad de running que aúna a la tradicional carrera un contenido de conservación del medio ambiente, ya que se van recolectando residuos tirados en la calle o camino por el que transitemos.

En Panamá ya se están realizando ciertas actividades que mezclan la actividad de correr y la recolección, pero ha sido hace solo unas semanas, conversando de ello con mi amigo Fernando Blanco, que su grupo de entrenamiento de Costa del Este ha realizado la primera sesión de Plogging local en sentido estricto, al menos por lo que yo tengo conocimiento. Me conversó Blanco que los integrantes de su grupo quedaron muy satisfechos de haber colaborado, y que recibieron incluso felicitaciones de los vecinos y transeúntes del área. La idea que tienen es repetir esta actividad de manera periódica, involucrando otras zonas donde también se ejercita el grupo y que requieren de limpieza. Espero este ejemplo se difunda entre otros grupos de la comunidad runner y cada vez sean más los corredores a los que el Plogging no les suene simplemente como un anglicismo extraño.

Si estáis interesados en consultar el artículo podéis ir directamente a la web de SPORTS & HEALTH en este ENLACE, también en las páginas insertas a continuación, o en modo de texto sencillo al final de la entrada.

Plogging

Plogging

Plogging

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Fuerte abrazo y nos vemos en la Ruta!


FER

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PLOGGING, EL RUNNING ECOLÓGICO
Por Fernando Revuelta

Originado en Suecia en el 2016, el plogging se ha convertido en una modalidad de éxito y socialmente valorada que combina actividad física y recuperación del medio ambiente


A la mayoría de los corredores nos ha sucedido que mientras nos ejercitamos nos sorprende la gran cantidad de basura que encontramos en la ruta, lo cual no solo afecta negativamente al aspecto visual del paisaje, sino que en ocasiones los propios residuos se convierten en obstáculos que pueden provocarnos una mala pisada o caída.

El término plogging se origina de la contracción del vocablo sueco “plocka upp”, que significa recoger del piso, y del verbo anglosajón “jogging”, y hace referencia a una modalidad originada en Estocolmo que combina correr con la recolección de basura tirada por los lugares usuales donde nos ejercitamos. De este modo se altera lo que es una carrera continua, y se convierte en algo más parecido a un entrenamiento interválico, en el que hay periodos en los que se realiza una actividad diferente. Para practicar plogging solo requerimos llevar con nosotros una bolsa, preferiblemente no plástica, para ir depositando en ella aquellas botellas plásticas, latas, cartones u otros desperdicios que nos encontremos en nuestra ruta o proximidades, sin tener que salirnos mucho de nuestra trayectoria.

Desde el punto de vista del esfuerzo físico y requerimiento de energía, el plogging va más allá de los parámetros a los que estamos usualmente acostumbrados en nuestras sencillas rutinas de carrera, ejercitando nuestras articulaciones y músculos en ángulos diferentes cuando paramos para realizar el gesto de recoger el desperdicio del suelo. También algunos practicantes señalan que el gasto calórico es mayor que cuando corremos de manera continua, y sobre todo destacan la satisfacción que se siente cuando uno ve su bolsa llena de residuos que ya no estarán más en el piso.

Aunque no hay una técnica específica para la práctica del plogging, se recomienda no llevar una bolsa demasiado grande, irla alternando periódicamente de brazo, así como ir cambiando de igual modo la pierna que dobla y la mano que recoge el residuo, con el objeto de que el cuerpo trabaje de la manera más simétricamente posible. En lo que respecta al tiempo, de 30 a 45 minutos de plogging es una buena rutina de entrenamiento para un deportista promedio. Si la persona no tiene la capacidad para trotar toda la sesión, puede caminar por tramos para hacerlo más llevadero.

RECOLECCIÓN Y RECICLAJE

La actividad principal al practicar plogging será la de recolectar toda clase de residuos que nos podamos encontrar mientras realizamos ejercicio, especialmente aquellos más nocivos para el medio ambiente y que demoran una mayor cantidad de tiempo en degradarse en la naturaleza. Sobre este particular es importante mencionar que mientras los residuos orgánicos se degradan usualmente en tan solo  cuatro semanas, el papel y cartón lo hacen al año, el plástico a los 150 años y el vidrio se estima puede demorar hasta 4,000 años. Son cifras que realmente nos deben de poner a pensar, para que la próxima vez que tengamos la tentación de arrojar algún tipo de basura o desperdicio en la calle, optemos por buscarle el lugar que le corresponde.

Después de terminar nuestra jornada de plogging lo ideal es catalogar lo recogido por el tipo de material del que se trate, para posteriormente y una vez agrupado, depositarlo en algún contenedor específico o centro de reciclaje donde se le pueda dar el uso adecuado. Esto es más sencillo cuando se practica plogging en grupo, pero en su defecto, optaremos sencillamente por dejar lo recolectado convenientemente en un basurero o tinaco.

Plogging
Parte del Team Nyeupe Timu de Fernando Blanco en Costa del Este

Plogging

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RÁPIDA DIFUSIÓN

En tan solo dos años la práctica del plogging se ha extendido rápidamente desde Suecia y el resto de países nórdicos a gran parte del mundo, especialmente a Europa y Norteamérica, donde ya son habituales las reuniones de corredores que se han aficionado a esta modalidad. En países de nuestro entorno como México, Colombia y Costa Rica también se pueden encontrar en las redes grupos de ploggers que una vez por semana o al mes se coordinan para realizar limpiezas en áreas donde se concentra una mayor cantidad de residuos como carreteras, parques, playas o caminos de montaña.

En nuestro país la conciencia medioambiental está teniendo un gran crecimiento en la última década, sabedores como somos de contar con un país bendecido por valiosos recursos naturales, pero que debemos cuidar de una manera sostenible para que las generaciones futuras también pueden llegar a disfrutarlo. Siguiendo esta idea, ya se están realizando en Panamá desde hace varios años actividades que compaginan running y ecología, como limpiezas de manglares y playas una vez terminadas las rutinas de entrenamiento correspondientes. En igual sentido, en la mayoría de las competencias de trillo que se celebran a nivel local por senderos y caminos no se facilita botellas ni bolsas plásticas de agua a los corredores, sino que estos deben de llevar sus propios contenedores que son rellenados en los puntos de hidratación instalados por la organización.

Creo que la mayoría de los corredores, sin tener real conciencia de ello, hemos sido en algún momento de manera esporádica ploggers, y hemos recogido alguna botella o lata abandonada, sobre todo cuando corremos por áreas de gran valor natural donde el ver un desperdicio tirado en el piso literalmente hace daño a la vista y mueve nuestra conciencia. Como corredores debemos poner nuestro granito de arena, y dar ejemplo de que adicional a nuestra afición por la actividad física, practicamos el respeto y defensa del medio ambiente. Ello nos ayudará indirectamente también a ser mejor valorados por la sociedad en general.

Para finalizar esta nota quiero recordar ese refrán que dice “no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”. Aunque ahora mismo el plogging es un fenómeno reciente, ojalá algún día sea un recuerdo del pasado, porque ya no haya basura tirada que recoger.

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