07 septiembre 2016

Running Nocturno

Feliz ombligo de semana amig@s,

Supongo que al igual que yo, muchos de vosotros aprovecháis las horas de menor calor en la madrugada, o en la tarde cuando se oculta el sol, para realizar la mayoría de vuestras rutinas de entrenamiento. Correr de noche tiene muchas ventajas, pero también obvios peligros, por lo que seguir algunas precauciones puede sernos de mucha ayuda para evitar accidentes y algún que otro susto.


Este es el tema sobre el que escribí en la edición de septiembre de 2016 de la revista SPORTS & HEALTH, artículo que podéis consultar si estáis interesados en las imágenes insertas a continuación, o con formato de texto sencillo al final de la entrada.

Correr de noche

Correr de noche

Como siempre, muchas gracias por vuestros comentarios positivos y el apoyo que me dais. 

Nos vemos en la Ruta,

FER

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EN LA OSCURIDAD DE LA NOCHE

Precauciones para disfrutar del running en horas nocturnas

Por Fernando Revuelta

Las duras condiciones climáticas de Panamá, las largas jornadas de trabajo y los compromisos familiares o sociales, son algunos de los principales motivos por los que muchos aficionados al running locales se ven en la necesidad de ejercitarse en horas nocturnas, bien antes de la salida del sol en la madrugada o al finalizar la tarde. Pero correr de noche no está exento de riesgos y peligros, que pueden llegar a ser fatales si no se toman precauciones básicas de seguridad.

¿DÓNDE CORRER?

Como es lógico, para correr de noche es preferible elegir zonas urbanas que cuenten con iluminación artificial mediante luminarias, para suplir dentro de lo posible la falta de luz solar. De todas formas aunque haya farolas cada cierta distancia, ello no otorga una seguridad absoluta de que no vayamos a tener una mala pisada o posible torcedura, ya que con frecuencia algunas luminarias no funcionan o dejan entre sí zonas de penumbra. Hay que tener mucho cuidado al correr por aceras donde haya que estar subiendo y bajando con frecuencia, así como con zonas de losetas que puedan presentar defectos, hierros que sobresalgan del piso y huecos que estén ocultos por la maleza.

Si podemos optar por una senda o circuito peatonal con una superficie estable, siempre será mejor que tener que compartir la vía con el peligro del tráfico vehicular, ya que al correr en el sentido contrario al de la circulación, la intensidad de los focos de los carros nos puede deslumbrar y dejar con una visibilidad muy reducida por unos segundos. Dentro de lo que es la ciudad capital, los corredores durante las horas nocturnas se suelen concentrar en áreas como la Cinta Costera, Costa del Este, Calzada de Amador, Parque Omar, Parque Andrés Bello, Balboa, o en alguna de las pistas de atletismo de las que cuentan con torres de iluminación. Si por falta de tiempo no podemos desplazarnos a alguna de estas zonas, las calles de urbanizaciones privadas y los polígonos industriales son también una buena opción en la mayoría de los casos, ya que a esas horas nocturnas el tráfico será más reducido y podremos prever con más antelación la presencia de vehículos. En lugares aislados es preferible correr en grupo o al menos acompañado de otra persona, y se deben evitar áreas conflictivas donde se puedan presentar problemas con antisociales.

ILUMINACIÓN ARTIFICIAL

Lamentablemente, en muchas de las rutas por las que los corredores nos ejercitamos en horas nocturnas no siempre existe una adecuada iluminación que nos permita correr con unos estándares mínimos de seguridad, por lo que necesitaremos de algún dispositivo que nos ayude a mejorar nuestra visión del terreno y de los elementos naturales o artificiales con los que podamos impactar.

El sistema más utilizado por los corredores es el de la lámpara de cabeza, también llamada frontal, alimentada por baterías y que se mantiene iluminando el terreno por el que vamos a transitar sin gran oscilación gracias a las correas elásticas que se ajustan al contorno de la cabeza. También hay algunas gorras que incorporan en la visera luces tipo led de bajo consumo, aunque no tienen la misma potencia luminosa que un frontal. Otras opciones más habituales pero menos eficientes serían una sencilla linterna de mano, inclusive un celular con la aplicación de iluminación encendida.

Cuando se corre de noche es muy importante ver, pero también ser vistos. En la actualidad casi todas las marcas deportivas incorporan en sus uniformes y colecciones de calzado diferentes elementos reflectivos, los cuales brillan intensamente cuando son alumbrados por luces de vehículos. También se pueden adquirir chalecos que cumplen similar función, aunque los de correr son más cómodos de los que usan por ejemplo los trabajadores de la construcción. En cualquier caso es preferible usar prendas de colores vivos que destaquen en la oscuridad y faciliten que seamos vistos, como amarillos, rosados y anaranjados, en lugar de tonos opacos. Si vamos vestidos de negro de pies a cabeza será prácticamente imposible que un vehículo nos vea hasta que ya esté muy cerca.

PRECAUCIÓN MÁXIMA

Al correr de noche es imprescindible que mantengamos la concentración en todo momento, y nuestros sentidos activados al ciento por ciento. En condiciones de oscuridad ralentizaremos nuestro paso y daremos zancadas más cortas, exagerando el gesto de levantar los pies para en lo posible evitar tropezar con algún obstáculo. Escuchar los sonidos a nuestro alrededor también será muy importante, puesto que nos va a advertir tanto de la aproximación de vehículos, como de la presencia de personas o animales, especialmente de perros sueltos. Por este motivo, aunque tengamos por costumbre usar audífonos para escuchar nuestra música favorita mientras corremos, en las horas nocturnas es preferible prescindir de ellos.

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