06 julio 2016

La mente también corre

Buen ombligo de semana amig@s:

Durante los últimos días las lluvias nos han estado acompañando en muchos de los entrenamientos, y ya son unos cuantos amigos los que andan resfriados y con el moco colgando. Por el momento he logrado librarme de los virus, gracias a la precaución de quitarme la ropa húmeda y ducharme enseguida, así como también por tomar de manera preventiva buenas dosis de vitamina C. Toquemos madera y que podamos seguir zapatilleando sin quebrantos de salud.

En cuanto a las colaboraciones que publico en diferentes medios, este pasado domingo salió una en LA ESTRELLA DE PANAMÁ con relación a la importancia para un corredor de tener no solo una buena preparación física sino también una adecuada preparación psicológica.

Si estáis interesados podéis leer el artículo en la propia web del periódico en este ENLACE, ver la página completa en la imagen inserta a continuación, o consultarlo como texto sencillo al final de la entrada.

Correr en Panama

Saludos y nos vemos en la Ruta!

FER

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LA MENTE TAMBIÉN CORRE

Una buena preparación psicológica puede hacer la diferencia

A buen seguro la mayoría habremos visto durante la retransmisión televisiva de un evento deportivo cómo en determinadas ocasiones los competidores parecen estar al borde de la extenuación física, y es entonces cuando la real diferencia en el resultado entre unos y otros proviene de su fuerza mental y capacidad psicológica para llevar al organismo a niveles que parecían a priori inalcanzables.

ACIERTO Y ERROR

Desde que una persona se inicia en la afición de correr va pasando de forma paulatina por un progresivo proceso de aprendizaje, adquiriendo diferentes conocimientos y habilidades. Al comienzo la mayoría de lo que se aprende proviene de publicaciones en prensa y otros medios como las redes sociales, lo que nos comparten otros corredores que tienen mayor experiencia, y por supuesto las enseñanzas que sacamos de nuestras propias vivencias. Nadie mejor que uno mismo puede evaluar y poner en perspectiva el verdadero grado de utilidad de seguir ciertas rutinas, y como inciden en lo que respecta a su rendimiento físico como corredor.

Hay que tener siempre presente que cada corredor es diferente a los demás, y que lo que funciona para algunos runners no funciona para otros. En este proceso de aprendizaje que resulta básico para obtener una mejora a largo plazo de la condición física, es fundamental tener una mente abierta y probar diferentes técnicas de entrenamiento y tácticas de competición. Cometer errores es algo habitual en los corredores, especialmente y como es obvio cuando se trata de corredores noveles, pero no hay que verlo como un problema en si mismo, sino como una posibilidad de ir aprendiendo de ellos e ir ajustando nuestras prácticas para que en la competición se produzcan resultados más eficientes. Todos los corredores cometen errores, la diferencia entre unos corredores y otros es la actitud que se toma ante ellos, y si aprovechan esa circunstancia negativa para ponerla a su favor.

Y es que por muchos años que llevemos corriendo, esta disciplina es tan compleja que nunca terminaremos de aprender sobre sus diferentes aspectos de entrenamiento, técnica, alimentación, material y afines. De modo adicional, y como pasa en otras facetas de la vida, nuevos estudios e investigaciones vienen muchas veces a poner en entredicho e incluso a contradecir totalmente lo que se tenía por la comunidad runner como verdades universales. Esto nos puede crear en ocasiones desconcierto, porque quedamos entonces confusos sobre si lo que estamos llevando a cabo en nuestras rutinas realmente es lo adecuado o por el contrario nos resulta perjudicial. Lo principal es que cada individuo experimente las distintas técnicas, métodos y costumbres disponibles y seleccione para cada momento aquellas que le sean más adecuadas según su propia fisiología, modo de vida y objetivos. El fracaso que muchas veces aparece en la vida de un corredor no tiene otro origen que intentar copiar actitudes y rutinas de otros que no son las más convenientes para nosotros.

FUERZA MENTAL

El trabajo de fortalecimiento mental del corredor es algo que se debe practicar en el largo plazo, tanto durante los entrenamientos como en las competencias. Al igual que la vida, el running es un estado de ánimo. En momentos en que la mente flaquea y surgen las dudas, es frecuente que se cree como un círculo vicioso en el que estas dudas se instalen en aspectos y tópicos que de otro modo no serían un aspecto de preocupación. Cuando uno está a favor de la corriente parece que todo se alinea y conjuga para que las cosas resulten bien, pero por el contrario cuando uno está sin confianza todo parece se pone complicado. Visualizar estos posibles contratiempos, y tener un plan de acción para superarlos, es fundamental para que un corredor pueda enfrentarse a cualquier eventualidad. El aspecto psicológico se fortalece por los corredores sobre todo durante los duros entrenamientos, aquellos en los que bien por la duración y/o intensidad de los mismos, y por condiciones añadidas como aspectos climatológicos, el organismo entra en fatiga y es la mente la que debe de entrar a suplir esas carencias.

MARATÓN, DESAFÍO MENTAL

Ninguna otra prueba como la Maratón pone de manifiesto cuán importante es tener una “cabeza bien amueblada”, para poder llevar a cabo de manera eficiente tanto el preceptivo periodo de entrenamiento específico, como la ejecución de la propia competencia. Y es que preparar una maratón no es algo tanto para súper atletas, pero si para súper personas que se caractericen por ser organizados, disciplinados y constantes.

Si durante una competencia de maratón nuestras expectativas se van cumpliendo y todo se desarrolla dentro de lo planeado, el corredor tendrá una  predisposición a mantenerse concentrado y positivo, pero si por el contrario algún aspecto se sale de control, todo pudiera complicarse adoptando el corredor una actitud de resignación, cayendo en una actitud pesimista y derrotista. Así es usual que ante la presencia de fatiga, o hechos como acumular retraso en los tiempos, una ampolla o molestia muscular, mal funcionamiento del reloj, equivocación en el trazado de la ruta, o que nos supere otro competidor, pasemos de un estado concentrado a un estado de frustración, abandonando nuestro objetivo y cayendo en un ritmo de supervivencia en el que poco importa el desenlace.

Sabedores de que durante una prueba tan larga como la maratón nos pueden suceder numerosas circunstancias imprevisibles, sería más eficaz entrenar nuestra mente para que ante la aparición de las mismas podamos actuar de manera eficiente, intentando buscar soluciones y no entrar en dinámicas negativas de querer buscar explicaciones a las causas o solo maldecir nuestra mala fortuna, las cuales no llevan realmente a nada.

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