11 septiembre 2014

¿Caminar o Correr?

Hola amig@s,

En el eterno debate de si es mejor caminar o correr, y como pasar de una a otra modalidad, os comparto mi última colaboración publicada este domingo en la sección FACETAS de LA ESTRELLA DE PANAMÁ sobre el tema.

Running Panama

Podéis leer la NOTA PRINCIPAL en la web del propio diario, la página completa en la imagen inserta a continuación, o como texto simple al final de la entrada.


Running in Panama


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¿CAMINAR O CORRER?

Ambas actividades suponen un ejercicio beneficioso para la salud, por lo que la elección entre una u otra modalidad dependerá sobre todo de las preferencias del usuario y los objetivos que busque con su práctica.

Bajar de peso, problemas de salud o controlar el estrés, son algunos de los principales motivos que cada día impulsan a un mayor número de personas a iniciarse en rutinas de actividad física. Caminar por 30 minutos, una hora o inclusive más, suele ser la modalidad elegida como primera opción, puesto que constituye una manera sencilla, económica, y agradable de trabajar la función cardiovascular del organismo de una manera aeróbica. Desde el punto de vista muscular, al caminar nuestro tren inferior será el que se ejercite en mayor medida, ganando tanto tono como elasticidad, agilidad, y equilibrio, aunque el abdomen y el tren superior también se verán beneficiados. Caminar provoca menos riesgos de lesiones al reducirse el impacto del peso del cuerpo contra el piso respecto de lo que sucede al correr, y si se hace en grupo supone una manera de mantener o entablar nuevas relaciones sociales.

COMENZANDO A CORRER

Después de un tiempo de realizar caminatas periódicas, parte de los practicantes optarán por dar un paso más allá en su nivel de ejercicio e incorporar el trote o la carrera a sus rutinas de ejercicio. El trote lo definiríamos como una carrera a ritmo muy lento, en la cual casi se mantiene la misma velocidad desarrollada al caminar, pero realizando un mayor ejercicio al despegar los pies del suelo en periodos de mayor duración. Correr aunque sea a un ritmo muy relajado, es una actividad diferente a la de caminar, no solo por cuestión de un desplazamiento mas rápido. Aunque seamos caminantes consumados, muchos factores van a cambiar y deberemos estar prevenidos física y psicológicamente para ello. Así se aumentará nuestra respiración y frecuencia cardiaca; la mecánica de la zancada y el trabajo muscular será diferente; tendremos mayor sudoración y pérdida de líquidos; y se incrementará el consumo de calorías.

La transición de caminar a correr hay que hacerla de manera progresiva. Nuestro cuerpo nos va a decir en que momento se hace necesario bajar el ritmo o parar. Comenzando, puedes optar por alternar periodos de caminata rápida con tramos de trote. El perfil del terreno te puede servir como guía, trotando en las zonas planas y caminando las cuestas y bajadas. Aunque la tendencia natural sería correr en las bajadas, para los trotadores noveles es mejor que las caminen puesto que en los descensos se genera mucho impacto de amortiguación en tobillos y rodillas.

MEJORES UBICACIONES

En la ciudad capital cada vez hay más zonas verdes y de esparcimiento donde podemos ejercitarnos. Así entre los sitios preferidos por caminantes y corredores se encuentra el Paseo de las Palmeras en Balboa, el Parque Omar, el Causeway de Amador, la Cinta Costera -en alguna de sus tres fases-, las antiguas bases de Clayton y Albrook, y el Boulevard de Costa del Este. Si por falta de tiempo o lejanía no pudiéramos acceder a alguna de ellas, buscaremos áreas peatonales o de escaso tráfico vehicular, preferiblemente de perfil no muy sinuoso, y que estén protegidas del sol. Lo ideal para un trotador que se inicia sería correr por grama baja regular o caminos de tierra estables para minimizar el impacto de nuestro cuerpo en el piso, pero lamentablemente hay pocas áreas que cumplan con esos estándares. Evita en lo posible correr por las aceras, no solo por subir y bajar bordillos, sino adicional por el peligro de tropezar con salientes como losas sueltas o tubos de metal.

EQUIPAMIENTO

Para ambas modalidades es preferible elegir fibras y tejidos técnicos que ayuden a eliminar el sudor, en vez de ropa de algodón que absorberá gran parte del mismo, se nos pegará al cuerpo, y favorecerá la aparición de rozaduras y ampollas. Sobre todo evita prendas de plástico e impermeables cerrados que no aumentarán el consumo de calorías y la pérdida de peso, sino solamente una mayor deshidratación y sensación de agobio. Respecto del calzado, el mismo deberá ser adecuado a nuestra talla y forma de pisada, tanto para asegurar un buen performance, como para disminuir el riesgo de molestias y lesiones. 

CONTROL MÉDICO

De manera previa a comenzar con una rutina física regular como es la de salir a caminar o correr, siempre es conveniente realizarse un control médico y recibir la aprobación de nuestro doctor. Exploraciones básicas, análisis de sangre y orina, e inclusive un electrocardiograma, nos servirán para confirmar nuestra buena salud y prevenir posibles problemas o lesiones a futuro.

DESPUÉS DEL EJERCICIO

Una vez concluida la sesión de ejercicio deberemos estirar nuestra musculatura, especialmente las piernas, con posiciones en las que sintamos tensión moderada en cada uno de los grupos musculares por unos 20 segundos, evitando hacer rebotes. En lo posible hay que evitar quedarse con ropa o zapatillas húmedas por tiempo prolongado. Mientras te cambias, aprovecha esos momentos para seguir hidratándote e ingiere algo de alimento sólido.

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Saludos y nos vemos en la Ruta!

FER

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