31 julio 2014

Pescados y Mariscos

FRUTOS DEL MAR

El polémico Pangasius


Hola lectores:

Aprovecho que ya está terminando la semana para compartiros la última nota que redacté para Bienestar de la sección FACETAS de La Estrella de Panamá, en esta ocasión sobre el consumo de pescados y mariscos. Podéis ver la nota principal en este LINK de la web del diario, la página completa en la imagen inserta a continuación o como texto simple al final de la entrada.

Saludos y nos vemos en la Ruta!

FER

Frutos del Mar

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PESCADO, DE LA MAR A LA MESA

Algunas personas no gustan de comer pescado, bien por falta de tradición culinaria, no querer limpiarlo, o temor a las espinas, pero cada vez se presentan más estudios que constatan los beneficios de su consumo.

El pescado es una fuente rica de proteínas con alto valor nutritivo, y su consumo dentro de una dieta equilibrada se ha demostrado como muy beneficioso para la salud. Entre sus nutrientes encontramos el calcio, fundamental para el desarrollo del sistema óseo y los dientes; el yodo, elemento químico esencial para evitar enfermedades como el bocio; y múltiples vitaminas como la A, B, D y E, las cuales favorecen el correcto funcionamiento de nuestros órganos. Adicional sobre todo los pescados azules tienen un alto contenido de ácidos grasos como el omega-3, el cual contribuye a la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

HÁBITOS DE CONSUMO

Nuestro país está bendecido por ser bañado tanto por el océano Atlántico como por el Pacífico, y disponer de miles de kilómetros de costa. La pesca siempre ha sido una actividad comercial, y el pescado por lo tanto, uno de los componentes tradicionales de la dieta del panameño. Panamá mantuvo por años el consumo per cápita de pescado y marisco más alto de Centroamérica, pero en la última década este fenómeno está surgiendo un retroceso por diversos factores, principalmente el aumento del precio. Gran parte del producto que se pesca en nuestras costas se destina a la exportación, sobre todo tuna y especies de calidad, o es consumido para el sector turismo en restaurantes, por lo que el panameño de a pie ha tenido que prescindir de comer corvina, pargo, o cojinúa, y decantarse por alternativas más económicas como el jurel o la sierra. Incluso para parte de la población el pescado fresco ha pasado a ser un artículo vedado por la carestía del mismo, obligándose a consumir de manera exclusiva sardina o tuna enlatada de baja calidad.

PESCADO SIN PRECIOS REGULADOS

El nuevo Gobierno propuso como una de sus principales y más comentadas medidas la de regular el precio de 22 productos de la Canasta Básica, lo que según estudios supondría un ahorro de 58 balboas mensuales. Los productos que fueron incluidos en esa lista marcan una tendencia sobre los hábitos de consumo de los panameños, y hacia donde se quiere seguir orientando estas preferencias. Mientras que se potencia el consumo de carne de res (babilla, bistec de cinta, carne molida, jarrete, pecho), carne de cerdo (chuleta), carne preparada (salchichas) y carne de pollo, el pescado se incorpora exclusivamente mediante la tuna en lata, una pobre representación para todo lo que nos ofrece el mar.

RECOMENDACIONES

Es mejor consumir un pescado fresco que uno enlatado. Para asegurarnos de su frescura, lo mejor es ir a un mercado donde a diario se despacha el producto que llega directamente de los barcos. Un pescado fresco se caracteriza por tener los ojos y la piel con brillo, sus escamas pegadas, la carne tersa, y sobre todo las branquias rojas y húmedas. El olor también es un método sencillo para que no traten de estafarnos, ya que el pescado fresco tiene poco olor, circunstancia que va cambiando con el paso del tiempo hasta convertirse en un hedor desagradable por la descomposición. Una vez comprado debemos mantener la cadena de frío hasta su consumo.

EL POLÉMICO PANGASIUS

Frente a los altos precios del pescado, algunas especies criadas en Asia están inundando supermercados por todo el mundo. En concreto el Pangasius, se produce de manera intensiva en Vietman en el Río Mekong, el cual es uno de los más contaminados. De hecho muchas familias humildes que viven en chozas sobre el río, crían los Pangasius en redes a pocos metros de donde echan sus excrementos al agua. Esta especie es devoradora y come todo lo que encuentra, por lo que despectivamente se la conoce como “rata de río”. Existe una enorme polémica sobre los niveles de salubridad de esta especie, y si cumple con unos controles de calidad mínimos. Pero mientras tanto muchos consumidores desconocen el origen del producto, y lo compran atraídos por su buen precio y bonita apariencia. En Panamá se vende en algunas grandes superficies fileteado bajo el nombre tailandés de Swai.

DOSIS RECOMENDADA

Para una persona normal la dosis recomendada es de dos a tres raciones de pescado a la semana, alternando especies azules (tuna, salmón, sardina), y de pescado blanco (lenguado, rape, bacalao). En las especies grandes como atún o pez espada, debido a la cadena alimenticia, se están detectando altos niveles de metales pesados como mercurio y plomo, por lo que no hay que abusar de su consumo.

PESCADO Y DIETA

Para personas que están a dieta y quieren bajar de peso, el consumo regular de pescado es una excelente alternativa ya que tiene un aporte de calorías bajo siempre que el método de cocinarlo sea a la plancha o al horno con mínimo aceite.

SEMANA SANTA

La época de Semana Santa es cuando tradicionalmente el panameño consume más pescado, y por ende los precios en los mercados y establecimientos comerciales se dispara, con subidas medias de un 30%. Durante las fiestas de Navidad también se incrementa la venta de ciertas especies de mayor calidad como guabina, bacalao y besugo, adicional a variedades de marisco como langosta, camarones, langostinos, o almejas. 

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