21 julio 2014

Cálculos Renales

UNA PIEDRA EN EL CAMINO

Hematuria en deportistas


Buenos días amig@s:

Después de mi última experiencia con la piedra que expulsé, quise compartir con los lectores de LA ESTRELLA DE PANAMÁ algunos consejos y recomendaciones sobre los cálculos renales y los síntomas de hematuria (sangre en orina).

Podéis consultar la NOTA PRINCIPAL en la web del diario, la página completa en la imagen inserta a continuación, o como texto simple al final de la entrada. 

A modo de precaución, os recomiendo tomar agua suficiente para manteneros siempre hidratados y visitar a vuestro urólogo al menos una vez al año.

Saludos y nos vemos en la Ruta!

FER

Piedras Riñon

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UNA PIEDRA EN EL CAMINO

Factores hereditarios, escasa ingesta de líquido, desórdenes en la alimentación, y tener hábitos sedentarios, constituyen los principales motivos de formación de cálculos o “piedras” renales, una dolencia que afecta ya a más de un 15% de la población mundial.

Nuestro organismo generalmente utiliza la orina como uno de sus instrumentos para eliminar impurezas del cuerpo. Usualmente estos desechos son expulsados sin mayores problemas de manera regular, pero en determinadas condiciones se condensan en los riñones formando cristales, los cuales se van adhiriendo unos a otros originando después un proceso que puede durar semanas o meses cálculos renales. Se puede formar un único cálculo o varios al mismo tiempo, tener forma lisa o con aristas, un tamaño que puede variar desde pocos milímetros hasta sobrepasar la envergadura de una pelota de golf, y tonalidades de color amarillo, crema o marrón. El diagnóstico se realiza mediante exámenes como radiografías, ecografías, y tomografías computarizadas (TACs).

¿COMO SE ELIMINAN?

El tratamiento médico recomendado por el especialista estará siempre en función de la cantidad, tipo y tamaño de los cálculos, así como de los efectos colaterales que los mismos provoquen. Cuando la presencia del cálculo conlleve episodios de dolor intenso tipo cólico, será necesario administrar analgésicos e incluso narcóticos para ayudar a mitigar las molestias. Si se trata de un único cálculo de tamaño pequeño, la recomendación suele ser la de incrementar la ingesta de agua al día para aumentar la cantidad de orina producida, lo que regularmente ayudará a que el cálculo sea expulsado más tarde o temprano por el aparato urinario sin necesidad de realizar procedimientos invasivos. En otras ocasiones el cálculo será de un tamaño inadecuado para su expulsión, por lo que se pueden recetar determinados medicamentos para ayudar a frenar su crecimiento y descomponerlo. Si esto anterior fallara, o se pusiera en peligro el funcionamiento del sistema renal, será necesario acudir a otros métodos para romperlo, o procedimientos de extracción diversos, incluyendo la cirugía.

SANGRE EN ORINA

Generalmente la orina no contiene sangre, pero en ocasiones si hay presencia de glóbulos rojos (eritrocitos) en la misma. A este síntoma se le denomina hematuria, y aunque en sí mismo no se trata de una enfermedad, puede ser un indicio de la existencia de alguna. Podemos detectar la hematuria bien a simple vista porque nuestra orina se tiñe de color rojo o chocolate (hematuria macroscópica), o bien por medio de un examen en laboratorio cuando la orina aun teniendo una apariencia amarilla normal, contiene pequeñas cantidades de sangre (hematuria microscópica). La hematuria se puede presentar por diversas causas, estando relacionadas con la presencia de cálculos renales, infecciones en el aparato urinario como la cistitis, caídas y traumatismos, rotura de quistes, crecimiento de tumores, ingesta de ciertos fármacos, inflamación de la próstata en varones, o por otros problemas médicos subyacentes.

Ante la presencia de sangre en orina la persona debe de comunicarse con su doctor o especialista para detectar la causa mediante diferentes exámenes, y aplicar el tratamiento adecuado correspondiente si fuera necesario. Incluso en casos muy puntuales, y aunque sintamos un color rosado en la orina, un sencillo análisis podría confirmar la existencia de una hematuria falsa debida a la ingesta de ciertos alimentos (remolacha, moras), o medicamentos que simplemente hicieron la función de tintes.

MEJOR PREVENIR QUE CURAR

La formación de cálculos afecta en una proporción de tres veces más a los varones que a las mujeres, y se trata de una enfermedad recurrente, ya que la mitad de los pacientes que la sufren alguna vez, vuelven a tener episodios a futuro. La mejor manera de prevenir la formación de cálculos renales es beber abundante líquido (de dos a tres litros al día), preferiblemente de agua, al objeto de estimular la producción de orina. En condiciones de calor extremo y de práctica deportiva esta cantidad se deberá incrementar. Hacer cambios en la dieta dependiendo de la composición del cálculo también es conveniente, como bajar la ingesta de proteína y eliminar algunos alimentos específicos de nuestras comidas.

TIPOS DE CÁLCULOS

Es muy importante poder analizar en laboratorio la composición de los cálculos renales después de su expulsión o extracción, ya que ello dará indicaciones sobre el tratamiento y los cambios a realizar en la dieta con el objetivo de prevenir la formación de otros a futuro. Los cálculos más abundantes con gran diferencia son los de oxalato de calcio (80%), aunque también los hay de ácido úrico, cistina y estruvita.

HEMATURIA EN DEPORTISTAS

Se ha detectado que después de realizar ejercicio físico, especialmente si este es intenso, los deportistas pueden presentar sangre en orina. Si bien en la mayoría de los casos este tipo de hematuria es de carácter benigno y desaparece después de un par de días, es necesario darle seguimiento pues de no cesar podría provocar en el deportista, tanto sea amateur como profesional, una anemia por deficiencia de hierro. Entre las modalidades donde se da con más frecuencia están el atletismo de fondo, el ciclismo, la natación, el remo, y la hípica.

DOLOR DE CÓLICO AGUDO

Un cálculo renal puede provocar dolores súbitos y muy intensos en la zona lumbar y del abdomen al desplazarse por el aparato urinario, moviéndose desde los riñones a la vejiga a través de los uréteres. El dolor puede llegar a ser tan incapacitante que el paciente sufra náuseas y vómitos, y hasta deba ser hospitalizado para recibir de urgencia analgésicos vía intravenosa. Especialmente preocupante es el caso cuando los cálculos bloquean el flujo de orina desde los riñones. Otras veces en cambio los cálculos no producen sintomatología, especialmente si son de tamaño reducido, y la persona nunca llega a percatarse de su existencia, o solo tiene mínimas molestias al momento de su expulsión. 

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