16 julio 2014

Vivienda Compartida

PLANIFICANDO LA TERCERA EDAD

El Homeshare se convierte en una alternativa frente a los asilos tradicionales


Buenos días,

Mitad de semana y os quisiera compartir una nota que redacté para la sección de Bienestar de FACETAS el domingo pasado en LA ESTRELLA DE PANAMÁ. La mayoría de nosotros tenemos en nuestras familias personas de edad avanzada, y frente a lo que venía siendo tradicional hace unas décadas, cada vez se hace más complicado que los parientes se hagan cargo de ellos y les procuren los cuidados adecuados en el hogar familiar. Actualmente hay otras alternativas como la vivienda compartida (homeshare) y residencias (que no asilos en su sinónimo de lugar de enclaustramiento), en los que se dan atenciones médicas, nutricionales, y emocionales adecuadas de calidad tanto para adultos mayores independientes, como dependientes. Todos en algún momento de nuestras vidas llegaremos a esta etapa, y no está de más ir planificando el futuro previendo los recursos económicos necesarios para afrontar esos años, porque depender solo de un plan de jubilación estatal puede resultar dentro de unos años algo ilusorio.

Podéis consultar el artículo principal en la propia web del diario en este LINK, la página completa en la imagen inserta a continuación, o como texto simple al final de la entrada.

En la confianza de que os sea de interés, fuerte abrazo y nos vemos en la Ruta!

FER

Vivir en la Tercera Edad


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PLANIFICANDO LA TERCERA EDAD

Tradicionalmente las opciones para cuidar de adultos mayores pasaban exclusivamente por mantenerlos en la casa familiar o ingresarlos en un hogar de reposo. Hoy en día nuevas alternativas como las viviendas compartidas y los residenciales de tercera edad tienen cada vez más adeptos

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Los hijos con frecuencia ya no pueden hacerse cargo de sus padres, debido a que generalmente ellos y sus parejas trabajan fuera del hogar la mayoría del día. Otras veces son la falta de espacio o problemas de convivencia los que impiden que los adultos mayores pasen los últimos años de su vida en la casa familiar.

HOGARES DE REPOSO

Las residencias, en sus múltiples denominaciones de hogares, casas, o centros de adultos mayores, han sido usualmente los lugares elegidos para ingresar a los adultos dependientes. Aunque cada vez hay mayor reglamentación y control sobre este tipo de establecimientos, todavía queda en el recuerdo de muchas personas los casos de abuso, malos tratos y fraude cometidos en perjuicio de sus familiares por individuos inescrupulosos, los cuales no daban el servicio realmente contratado, descuidando desde la atención médica, al aseo y la alimentación.

Enrique Rodríguez regenta una pequeña residencia para mayores en Ciudad de Panamá y conoce de la problemática asociada a este tipo de centros, “En Panamá por lo general las familias no quieren pagar lo que realmente cuesta el servicio, ya que para que sea viable no puede ser menos de $1,200 al mes, y con todo y eso necesitas tener 5 o 6 huéspedes mínimo para cubrir gastos. Pero la gente no quiere pagar más de $600  o $700 ya que las jubilaciones son bajas. Además es muy difícil conseguir colaboradores técnicos comprometidos y que tengan un concepto enfocado a que el residente siga siendo parte de la sociedad, sacándolo por ejemplo a pasear, o dándole conversación y cariño.”

VIVIENDA COMPARTIDA

Una de las alternativas que está teniendo mayor éxito en los últimos años en todo el mundo es la de compartir vivienda, conocida en la terminología inglesa como “homeshare”. Se da la circunstancia de que cada vez hay un mayor número de adultos que viven solos, bien porque nunca formaron una familia, o porque los hijos se fueron del hogar familiar al hacerse mayores y después falleció el cónyuge. Estas personas al final de sus días quedan solas, habitando viviendas en las que se infrautiliza el espacio, y subsistiendo muchas veces con reducidas pensiones. El sistema de vivienda compartida surgió inicialmente para establecer el contacto entre estos adultos mayores, necesitados sobre todo de compañía, y ayuda para realizar ciertas tareas del hogar y cotidianas, y estudiantes universitarios que se tenían que desplazar fuera de sus lugares de residencia, apremiados a su vez por conseguir un alojamiento económico. Esta simbiosis logra satisfacer las necesidades de ambos, paliando la soledad y desamparo de los ancianos, a la par que cubriendo la necesidad de vivienda de los jóvenes mediante un alquiler muy económico e incluso gratuito.

URBANIZACIONES SOLO PARA MAYORES

La crisis económica provocó muchas prejubilaciones de profesionales que se vieron a una edad todavía relativamente joven, con mucho tiempo libre, y una suma económica importante en los bolsillos para planificar su vida a futuro. Algunos empresarios vieron las posibilidades de este nicho de mercado y pensaron en ofrecer alternativas de vivienda para estas personas que ya superaron el medio siglo de vida y sus familias, construyendo urbanizaciones y residenciales exclusivamente para ellas y previendo su ingreso a futuro en la tercera edad. Estos complejos se caracterizan por tener apartamentos adaptados, generalmente de pequeña extensión, con el objetivo de que sean seguros y cómodos. Las facilidades habitacionales van generalmente acompañadas de áreas verdes para el esparcimiento y edificaciones para servicios comunes como comedor, peluquería, sala de televisión, farmacia, o hasta un pequeño consultorio médico. Incluso se están dando casos en que un grupo de conocidos optan por formar cooperativas para constituirse ellos mismos en promotores de estas facilidades, construyéndolas no solo a su propio gusto y necesidades, sino adicional consiguiendo una economía importante en cuanto a los costos.

ESTIGMA SOCIAL

La decisión de ingresar a un familiar en un centro o residencia de mayores no es fácil ni para el residente ni para su propia familia, ya que todavía se mantiene la creencia en la sociedad de que lo que se busca muchas veces con ello es desentenderse del problema. Es fundamental que los familiares realicen visitas periódicas y mantengan contacto directo con los cuidadores para conocer cualquier eventualidad que pudiera afectar al bienestar al residente.

VIVIENDO DE ALQUILER

Recientemente ha surgido una variable de vivienda compartida en la que se sustituye la figura del estudiante por la de uno o varios adultos mayores, de similar generación a la que pertenece el propietario. Esta es una solución práctica para el caso de personas mayores con pensiones bajas y/o ingresos precarios que no pueden mantener una casa propia, y que prefieren cohabitar con otros adultos mayores en lugar de ingresar en una residencia.

AMBIENTE PERSONALIZADO

Si el adulto mayor termina por residir en una residencia o casa ajena, hay que procurar que se sienta lo más integrado posible. Entre los elementos que habría que individualizar estaría la pintura y decoración del cuarto a su gusto, mobiliario cómodo ajustado a sus necesidades de movilidad, espacio para que tenga sus objetos personales, recuerdos y fotografías a la vista, y que pueda disfrutar de sus aficiones como la lectura, escuchar música o ver TV.

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