01 diciembre 2009

ESCRITO - RICARDO ABAD, el Correcaminos de Tafalla


Por Fernando Revuelta

Para la mayoría de las personas que se incorporan cada vez mas al mundo del atletismo y las carreras de ruta, el poder correr alguna vez una Maratón con su mítica distancia de 42 kilómetros 195 metros, supone una meta lejana, una ambición a futuro, algo en principio inalcanzable cuando el completar ya solo una hora de trote agota las fuerzas y castiga la musculatura.

Incluso para los atletas mas habituales y especialistas de la distancia, por mucha experiencia que puedan tener a sus espaldas, siempre el correr una Maratón supone un acontecimiento especial al que han de dedicar una preparación específica y metódica, una cita remarcada en el calendario con meses de antelación.

En otras pruebas de ruta de distancia mas corta, los problemas o inconvenientes que se le puedan plantear al atleta en la mayoría de los casos son superables, y las sensaciones por las que pasa el cuerpo son mucho mas reconocidas y llevaderas. Pero la prueba de Maratón es algo distinto. Nunca sabemos que nos vamos a encontrar, como responderá nuestro cuerpo y la musculatura, si las reservas acumuladas serán suficientes, o si nos toparemos con el temido “muro” del kilómetro 30. Algo tan simple y en principio sin mayor importancia como dejar una arruga en un calcetín, se puede convertir con el paso de los kilómetros en un auténtico calvario que nos lleve a la retirada. Con la Maratón no se juega, se la respeta.

Y no son solo los cuidados y preparación previos, o durante la prueba, sino la necesaria recuperación posterior a la carrera, ya que durante unas semanas después nuestro cuerpo no estará en condiciones de realizar esfuerzos similares, y muchas veces hasta hacer las actividades diarias mas simples como subir unas sencillas escaleras nos producirá molestias. De hecho, los atletas “élites”, que luchan por las medallas en olimpiadas y campeonatos, solo disputan dos o tres Maratones al año a pleno rendimiento.

Por estas consideraciones anteriores, sorprende y tiene mayor mérito el reto emprendido por Ricardo Abad, español, 38 años, casado, con una hija, y trabajador en una fundición. Hasta ahí todo normal. Pero este atleta navarro se ha convertido en toda una celebridad mundial por su reto de correr 150 maratones en 150 días consecutivos. Ricardo comenzó su reto el 1 de enero de este año, y conforme iban pasando los días e iba superando Maratón tras Maratón, los medios de comunicación se fueron sumando al interés despertado por su reto, siendo entrevistado por muchas cadenas de televisión, radio y prensa escrita, principalmente españoles pero también extranjeros. Su blog, que comenzó siendo un espacio íntimo en el que Ricardo plasmaba día tras día sus experiencias y sensaciones, se convirtió en un escaparate abierto a atletas y aficionados de todo el mundo, con miles de visitas y mensajes de apoyo y admiración.

En lo personal, el reto de Ricardo me enganchó desde sus comienzos, y esperaba ávido día tras días para leer en las noches de Panamá sus crónicas en el blog, siempre con esa cierta preocupación por encontrar algún mensaje informando que por lesión, enfermedad, cansancio o desánimo, Ricardo se hubiera visto obligado a interrumpir su reto. Pero eso no sucedía, y por el contrario, este Navarro seguía encadenando maratones y las sensaciones que transmitía cada vez eran mejores. Incluso la climatología jugaba a su favor, ya que las horas de luz cada vez eran mas largas al acercarse la temporada de verano en Europa. En sueños pensaba que sería toda una experiencia conocer a este atleta, y más incluso poder correr con él en alguna de sus Maratones. Por coincidencias de la vida, tuve la fortuna de que a las pocas fechas me surgió un viaje a España y de una vez programé con Ricardo para ir a visitarlo a su natal Tafalla.

Tafalla es una pequeña ciudad de 10.000 habitantes situada en la Comunidad de Navarra, en el norte de España, famosa por estar rodeada de numerosos parques con generadores eólicos, pues el viento es constante durante todo el año. Mi primer encuentro con Ricardo es a finales de mayo, en la última semana de su reto y desde un primer momento me impresiona por su modestia y cierta timidez, que contrastan con una gran amabilidad y simpatía. “O eres Ricardo Abad o te le pareces mucho”, son las primeras palabras que logro articular mientras él me sonríe y nos fundimos en un abrazo. Se hace extraño después de tantas semanas de estar en contacto cibernético, el poder estar frente a frente esa primera noche mientras cenamos con su esposa Ivana en un restaurante, compartiendo entre bocado y bocado montones de experiencias y anécdotas vividas durante años de uno y otro lado del charco.

El día siguiente amanece con mucho frío y nublado, y mientras yo descanso la mayor parte de la mañana tumbado en la cama, Ricardo trabaja sus 8 horas de rigor en una fundición como supervisor. A la hora del almuerzo acudo a su casa para comer, ya que a las 4 de la tarde comenzaremos la Maratón que hace la no. 146 y así aprovechar las horas de luz. La alimentación de Ricardo como pude comprobar de primera mano no es nada especial. Come de todo y en grandes cantidades. De hecho ese día Ivana nos hizo un riquísimo pollo guisado, espárragos, ensalada, verdura con patata, y todo ello aderezado con un buen pan y una cervecita que en la mesa de los Abad nunca faltan.

Aprovechamos para conversar mientras hacemos una pequeña digestión, y me cuenta que ya faltando 5 días todo se ve muy bonito, pero que ha pasado por momentos realmente duros. “Al comienzo del reto hubo días de enero y febrero con temperaturas bajo cero, pasaba mucho frío”. Otras veces eran la lluvia y el viento los que le castigaban durante horas. La falta de sueño y el cansancio acumulado también fueron un factor a superar, al tener que compaginar su Maratón diaria no solo con sus obligaciones familiares como esposo y padre, sino con su trabajo en turnos rotativos de mañana, tarde y noche. “En el trabajo los jefes y compañeros me han tratado muy bien, siempre que estaba corto de tiempo me daban permiso para marchar para la casa y han sido un apoyo muy importante”. Me comenta como ha llegado al mundo del atletismo hace solo 4 años, y que con anterioridad siempre le había interesado mas el ciclismo, habiendo competido muchos años y realizado largas travesías por Estados Unidos y Australia.

Confiesa que aunque la maratón es una prueba que le encanta, cada vez le gusta mas la ultra distancia y afrontar proyectos que le supongan un mayor reto personal. Así en los últimos años ha realizado numerosas travesías corriendo por encima de los 150 kilómetros en menos de 24 horas, destacando la travesía Tarifa-San Sebastián de 1.220 Km realizada el año pasado en poco mas de 14 días, a una media de casi 100 kilómetros diarios.

Ya vestidos con la ropa de deporte bajamos a la calle y acompañados desde la bici por Mari Pericueta, uno de los amigos del grupo de apoyo de Ricardo, comenzamos a correr no sin antes poner en marcha nuestros pulsómetros y GPS para saber la ruta y distancia realizada. Y es que Ricardo corre cada día por una ruta distinta, dependiendo de las circunstancias climáticas, el tiempo disponible y las preferencias de la jornada. La mayoría de las veces sus maratones se desarrollan por caminos de tierra poco transitados, con piedra suelta, y frecuentes subidas y repechos, lo que da mucho mayor valor al hecho de que durante su reto haya obtenido una media por maratón de 3 horas 40 minutos, una marca que para sí ya quisieran hacer aunque solo fuera una vez muchos atletas aficionados.

Los kilómetros se pasan volando mientras corremos por parajes naturales preciosos, campos de cultivo, y pequeñas poblaciones donde sus habitantes con frecuencia nos saludan y animan con cariño, ya que para esas fechas Ricardo ya es toda una celebridad en Tafalla y alrededores. El ritmo de carrera nos permite ir hablando y conocer así más de su personalidad. Me comenta Pericueta desde la bici que Ricardo raramente lleva música para distraerse, y que lo que mas le gusta es conversar, lo cual es cierto porque la mayoría de las veces es Ricardo el que me va contando anécdotas pasadas y proyectos futuros. “Para Septiembre comienzo el reto Península Solidaria - me dice casi sin jadear-, es un Proyecto a beneficio de varias ONGs de apoyo a discapacitados, en el que correré durante 22 días 2,250 kilómetros desde Tafalla a la parte sur de España por todo el perímetro de la península,…y al año siguiente haré el resto llegando de nuevo a Tafalla esta vez subiendo por Portugal con similar número de días y kilómetros. En total serán mas de 4,500 kilómetros.”.

Y es que Ricardo no corre solo para satisfacer su ambición personal como atleta, y superar récords y retos deportivos. En la mayoría de los casos su esfuerzo va ligado a favorecer económicamente a causas sociales y programas hacia los más jóvenes y necesitados. Pericueta nos ofrece de vez en cuando agua desde la bicicleta, pero debido a la baja temperatura solo tomamos pequeños sorbos. Le comento a Ricardo que en Panamá por el alto grado de humedad y calor, la hidratación es algo primordial y en una maratón se debe ingerir muchísimo líquido. “Yo generalmente solo bebo una vez un trago de agua si encuentro alguna fuente en el recorrido, a veces me he pasado sin beber nada porque estaban secas, lo que si suelo hacer es comer una chocolatina sobre el kilómetro 30 para recuperar algo de energías” me dice.

Mientras estamos corriendo en medio de la nada suena una melodía, que por momentos me desconcierta y no se de donde sale. Ricardo se sonríe, “Es el móvil” y de su riñonera saca el teléfono y se pone a hablar tan tranquilo como si estuviera sentado en el sillón de su casa y no en medio de una Maratón. “Me gusta que me llamen por teléfono, un día con Wifi que es otro de mis amigos de apoyo nos pasamos hablando como media hora. Ese día yo andaba con poco ánimo y no le dejaba colgar, no se en cuanto salió la cuenta” se sonríe.

Acumulamos kilómetros tras kilómetros y mis flamantes 827 se están comportando a la perfección. Me acuerdo de la gente de New Balance Panamá que me han patrocinado para este proyecto. Ricardo también es atleta de New Balance en España desde hace varios años “Se portan genial conmigo, y es que solo en zapatillas el año pasado gasté unos 15 pares, hice mas 13.000 kilómetros corriendo”.

Completada la Maratón y ya duchados, compartimos las últimas horas de mi estancia en Tafalla en su casa, en torno a unas riquísimas pizzas que ha preparado Ivana. “Es un soporte fundamental, Ivana me apoya en todo, tengo una suerte enorme”. Son ya casi las 12 de la noche cuando Ricardo empieza a actualizar su blog, y descarga las gráficas de recorrido, velocidad, pulso, y altitud de su pulsómetro. “Me tengo que dar prisa que tengo a la gente esperando,…mucha gente me deja comentarios de que no se acuestan hasta que leen el blog todas las noches para saber que estoy bien y el reto sigue en pie,…son la leche,…gente a la que no conozco como era tu caso pero que ya son como una segunda familia. En los momentos que he estado algo bajo de moral, el leer los mensajes de ánimo y apoyo me daban muchísima fuerza para seguir y no abandonar. Por ello el éxito de este reto no será solo mío, sino de mis padres, mi familia, mis amigos, compañeros de trabajo, atletas que como tu me han acompañado algunos días para no correr solo, y de un montón de rostros anónimos de gente que me ha gritado desde los coches al cruzarme, o camioneros que han hecho sonar su claxon al pasar junto a mi. Quiero hacer especial mención a mi grupo de apoyo habitual, que de manera desinteresada se preocupan por hacerme las cosas mas fáciles, y que yo solo me preocupe por hacer lo mío, correr, gracias Atilano por los masajes, Mari por toda la logística, y Wifi por ser mi fiel acompañante, y otros muchos que si sigo no acabaría. Gracias a todos.”

Como no podía ser de otro modo, la tenacidad y determinación de Ricardo lo llevaron en efecto el pasado 30 de mayo a completar con éxito el reto de 150 maratones en 150 días. Un auténtico record de ultradistancia.


Mientras escribo ahora estas líneas en la comodidad de mi casa en Panamá, ya Ricardo se ha planteado nuevos retos “Voy a hacer algo bien gordo, ya verás” me escribe por e-mail, y uno piensa en que nueva bendita locura se vaya a meter esta vez. “Voy a hacer 10 maratones corriendo seguidas, 422 kilómetros parando lo mínimo para comer algo y descansar” por fin me aclara a los varios días.

Bueno Ricardo, pues mucha suerte amigo,…..te estaremos apoyando desde el Istmo! ! !




Revista PANAMA SPORTS MAGAZINE


Conferencia pública en Pamplona la tarde del día 145


Amanecer en Tafalla el día 146


Iniciando la Maratón No. 146


Corriendo por la Valdetina


Camino a Pueyo


Al fondo los generadores eólicos


Un poco de cross country


Rodeados de flores en primavera


Una de las fuentes donde se hidrata Ricardo


Terminando la subida a Pueyo


Los 3 mosqueteros, en unión de Arturo Ros


Con el frío viento de cara


Intercambio de camisetas y banderas

Para mayor información sobre Ricardo adjunto la dirección de su blog y algunos videos de su reto 150 maratones en 150 días.











No hay comentarios :

Publicar un comentario